Un cumpleaños especial entre terma, excelente cocina y cultura.

A pocos kilómetros del encanto medieval de Siena y no lejos de Florencia, cuna del Renacimiento y tesoro de arte que nunca deja de encantar, el Adler Thermae es la escapada que te recarga con una larga estancia. Pasé un fin de semana de cumpleaños aquí, con toda la familia. Fueron días muy agradables: el hermoso resort está inmerso en el silencio de la campiña toscana, que entra suavemente por los grandes ventanales y te envuelve en su piscina exterior.

Días disfrutando de los baños termales naturales del hotel – un sistema completo que ofrece agua termal curativa en la cantera de piedra de travertino, diferentes tipos de saunas regeneradoras y aromas seductoras en los baños de vapor; tratamientos faciales y corporales ad hoc en el Spa de alto nivel; y por último, pero no por eso menos importante, alguna zona de deportes al aire libre o de fitness y las imperdibles sesiones de yoga a primera hora de la mañana.

Las preparaciones con materias primas seleccionadas por el chef Antonio Vaccaro y el excelente vino de las bodegas de la zona (¡no olvidemos que estamos a un paso de Montalcino, la tierra del Brunello!) fueron los descansos esenciales que marcaron los días.

Una tarde de paseo en la Val d’Orcia, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, un viaje a Pienza, donde no podía faltar la degustación del famoso queso pecorino, y una cena gourmet en el restaurant Arnolfo firmada por el chef Gaetano Trovato, para disfrutar no sólo del resort, sino también de su espléndida ubicación en el auténtico corazón de la Toscana.

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